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'Piano místico' en el Festival de Arte Sacro de Madrid

Soledad Bordas, jueves 22 marzo 2018

CICLO PIANO MÍSTICO
Isabel Dómbriz, piano
Teatros del Canal. Sala Negra
Domingo 11 de marzo 2018
Franz Liszt La Vallée d'Obermann
Claude Debussy Reflets dans l'eau
P. Mariné Algarabía
Franz Liszt Funérailles
Miguel Bustamante Diabolus in Musica
Maurice Ravel Une barque sur l'océan
Franz Liszt D'après une lecture du Dante. Fantasia quasi Sonata

Después de una lectura…

Isabel Dombríz nos presentó un programa cuyo centro de gravedad era la sonata Dante de  F. Liszt, inspirada en la lectura de la Divina Comedia. Cómo rodear esto para dar coherencia al concierto nos lo explicó la pianista antes y entre cada pieza interpretada. Un viaje al Infierno, al Purgatorio y al Paraíso a bordo de un piano. 

'Después de una lectura' no solo se refiere a la sonata Dante, también La Vallèe d´Obermann  del mismo autor está inspirada en la novela epistolar de Étienne de Senancour titulada Obermann  y refleja la profunda crisis espiritual de un joven enamorado cuya pasión no es correspondida. Después de una lectura compuso Pedro Mariné su Algarabía inspirada en un texto del poeta dominicano Pedro Mir: A Julia sin lágrimas (algarabía se refiere al alegre bullicio alborotado con que los pájaros saludan la inminencia del amanecer) y que el compositor leyó en el concierto un momento antes de ser interpretada su pieza.

Contrastes y claroscuros. Música  para piano escrita por autores de siglos pasados y por autores actuales, presentes en la sala: Pedro Mariné (Algarabía) y Miguel Bustamante Guerrero (Diabolus in música) que  acompañaron con su inspiración a Franz Liszt, Claude Debussy y Maurice Ravel. 

Para muchos artistas del Romanticismo componer era entrar en el reino de los sueños. En busca de esos sueños se adentra Isabel Dombríz por los cielos y los infiernos, navega por los mares, investiga, busca en parajes ignotos, y de vuelta nos trae entre sus manos los sonidos soñados por grandes artistas que habitan en el alma del piano. Ella ofrece coherencia y claridad en el discurso musical con una amplia gama de matices en cualquier dinámica ya que las entiende no solo como contrastes sino como parte conformativa de la textura de la obra. La dramatización en pequeñas dosis de cada episodio nos da una idea de “relato” que implica profunda comprensión de la obra y del autor y que impide al oyente distraerse con el sonido, pues la pianista le arrastra a sus cielos y a sus infiernos sin remedio.

En este concierto Dombriz nos habló de la Vida, plena de sentimientos:  tristeza, rabia, desesperación, en contraste con momentos de alivio, alegría y bullicio. Un catálogo de emociones y sensaciones que nos transmitió a lo largo del concierto. La pianista se comunica  con naturalidad, hablando, y con arte tocando el piano. Actúa y toca, convirtiendo el momento en intensa e interesante acción escénica. 

Fin del concierto. Y después ¿qué? La pianista salió indemne del viaje. 


CICLO PIANO MÍSTICO
Eduardo Fernández, piano
Teatros del Canal. Sala Negra
Domingo 18 de marzo 2018
Alexander Scriabin Preludios y Sonatas

Mysterium

'Mysterium' fue la obra que nunca llegó a componer Scriabin. Se la planteaba como una acción colectiva con participación de numerosos artistas y que debía representarse en un espacio en el que, con ayuda de luces, cambiaría constantemente la atmósfera de la sala. Después de la representación llegaría el Fin del Mundo y el reemplazo de la raza humana por seres más nobles. Sin llegar a culminar su grandioso proyecto el compositor falleció en 1915, justo al comienzo de la 1ª Guerra Mundial. Fin de uno de los mundos.

El pianista Eduardo Fernández eligió Mysterium como título para su concierto en el ciclo ‘Piano Místico’ y antes de tocar nos dio una clase magistral sobre Scriabin,  la sinestesia, la teosofía, Madame Blavatsky y el misticismo de una época de cambios en los lenguajes de la creación artística. Nos dice que ha elegido las obras que el autor compuso a partir de su adhesión a la teoría teosófica: Preludios op. 48, hasta la última obra que compone antes de morir: Preludios op. 74, intercalando las sonatas nº 5, nº 6, nº 7 y nº 9.

Se adentra Eduardo Fernández en el bosque místico de la música para piano de Scriabin, con mapa pero sin tiempo. Despoja a la partitura del sentido del ritmo y nos hace oír sonidos en el aire, incorpóreos, como revelaciones súbitas de estados de ánimo, de fuerzas elementales,  en una danza en la que el sonido pierde la precisión. Educado en el arte de la sonoridad de Henselt, Alexander Scriabin crea su propio sonido pianístico utilizando acordes que obligan a la mano a posiciones muy abiertas y que hacen que los dedos rocen tangencialmente a la tecla: un nuevo modo de ataque y una sonoridad que ya no es romántica. La extrema dificultad técnica e intelectual de estas piezas tan complejas exigen del pianista orientación y no perder de vista el mapa/partitura en donde el autor  ha escrito meticulosamente todo, compaseado, matizado no solo en dinámicas sino en esos estados que indica: impetuoso, festivo, lúgubre, salvaje y belicoso, deliciosamente poético, combinando los extremos, contrastes entre el bien y el mal, siempre fiel a su filosofía de vida: simbolismo y palenginesia universal.

Eduardo Fernández, un gran pianista que ofreció una versión libre y muy personal de la música de A. Scriabin. Sorprendente.