buscar

Noticias, actualidad, reseñas...

Facebook Twitter

Pintiparado, ni más ni menos

Blanca Gutierrez, martes 13 de marzo, 2018

El domingo 11 de marzo estaba programado en el teatro de la Zarzuela un recital lírico para el que se agotaron las entradas hace meses. Debutaba en La Zarzuela Elina Garanca, una de las mezzosopranos más importantes del momento, y la expectación era máxima, ya que lo hacía con un programa dedicado a una selección de la ópera Carmen en la primera parte, y una segunda parte dedicada íntegramente al género que da nombre a este teatro madrileño, la zarzuela.

Esta crónica podría dedicar todo su espacio a reseñar la actuación de la cantante, cuya voz magnífica, de timbre y color muy hermosos y de técnica impecable, junto a una maravillosa expresividad y unas dotes actorales extraordinarias la hicieron triunfar ante un público entregado de antemano. Demostró su afinidad con el personaje del compositor francés, dotando a su Carmen de unas dotes de seducción y una profundidad psicológica remarcables, con una voz cómoda en todos los registros, que no necesita gritar para llegar a todas las notas exigidas por la partitura, porque su colocación y emisión llena el espacio escénico. Los entendidos explican que canta bien zarzuela porque sabe español; en mi modesta opinión, que sea cuestión de saber el idioma o porque es una gran profesional, poco importa. Se nota que a Garanca le gusta cantar zarzuela, porque su expresividad, su compenetración con texto y música, y el ligero tono rasgado y castizo que supo darle a su interpretación así lo demuestran. Dirigida por su marido, el director gibraltareño Karel Mark Chichon, ambos artistas se compenetraron con la orquesta titular del teatro, la ORCAM, que sonó brillante y aguerrida. Acompañó bien a la mezzo el tenor Andeka Gorrotxategi.

Pero la noticia con la que se despertaron los aficionados este domingo nos exige dedicarle algún espacio de reflexión. Diversos medios de comunicación publicaban en sus páginas de cultura esta información: ‘El Teatro Real absorberá al de la Zarzuela’ (El País, El Mundo, La Vanguardia). Y generaron el lógico estupor entre los aficionados y la inquietud aún más lógica entre los posibles afectados (trabajadores del Teatro de la Zarzuela en todas sus categorías), puesto que estos últimos, ni siquiera el director del teatro, Daniel Bianco, habían sido informados por sus superiores (la directora del INAEM o el secretario de Estado de Cultura) de dicha decisión.

El Teatro Real celebra este 2018 los 200 años de su fundación (en realidad, para ser exactos, son 200 años desde la colocación de su primera piedra, por Fernando VII, ya que se inauguró en 1850) y esta maniobra sería la joya de una corona que sus dirigentes gustarían de lucir con gran placer. Hay muchas razones por las que el Teatro Real se puede plantear idear este movimiento de absorción, a espaldas por completo del ente absorbido, y para quien dichas razones interesen en profundidad, recomiendo la lectura del artículo de Gonzalo Alonso publicado en Beckmesser el mismo domingo (http://www.beckmesser.com/opa-hostil-del-teatro-real-sobre-la-zarzuela/), pero no parece que entre las más importantes se encuentre la promoción e internacionalización del género de la zarzuela entre nuevos públicos, como han expuesto. Si esa fuera su intención, bastaría con reponer alguno de los títulos que se produjeron hace años (Luisa Fernanda, Las golondrinas) o apostar por nuevas producciones del género grande, si el género chico se les queda… pequeño.

Sin abordar temas económicos, de mucho peso pero complejo análisis, podemos aventurar alguna razón, como la siguiente: al Teatro Real le hace falta una segunda sede, ya que determinadas óperas de pequeño formato o con producciones ideadas para teatros de menor envergadura, se le pueden quedar pequeñas. Durante años han mantenido relación con los Teatros del Canal para realizar allí este tipo de producciones, pero el cambio en la dirección de este complejo cultural, que no parece apostar en el futuro por la música en su programación, quizá no permitan la continuidad de esta relación. 

El caso es, y aquí viene el castizo ‘pintiparado’ de nuestro título, que el domingo tuvieron que venir una pareja de artistas extranjeros de primer nivel y leer al finalizar su recital un comunicado en el que, entre otras cosas: ‘…damos todo nuestro apoyo a este teatro y a este grupo humano que durante una semana nos ha tratado como una familia. Deseamos que este teatro siga defendiendo este género y que sea un teatro popular y accesible, como lo fue siempre la zarzuela’. Mientras leía estas palabras Chichon, a Garanca se le escaparon algunas lágrimas entre los aplausos del público.

Público que apoyó enfervorecido este manifiesto espontaneo, puesto que esta maniobra del Teatro Real puede acabar precisamente con lo popular y accesible del Teatro de la Zarzuela (cuyas entradas más caras no suelen superar los 40 y tantos euros, frente a los más de 300 euros de las entradas caras del Real).

¿Por qué arreglar una cosa que no está rota? Tanto Teatro Real como Teatro de la Zarzuela están haciendo una buena labor en sus respectivos cometidos, y sólo a los españoles se nos podía ocurrir arreglar un roto con un descosido. 

Sea cual sea la decisión tomada, esperamos que haya sido meditada y ultimada hasta en su más pequeño detalle, porque la cultura en nuestra sociedad ya vive tiempos suficientemente precarios como para jugar con ella a capricho.

LA QUINTA DE MAHLER

Nuestro espacio

La Quinta de Mahler
Teléfonos:
91 8053899
91 8961480

El local de la calle Amnistía, 5 de Madrid está cerrado al público por finalización del contrato de arrendamiento. Reabriremos en una nueva ubicación a principios de año.

Durante este tiempo, seguiremos atendiendo sus pedidos web y telefónicos.

Horario de atención telefónica:
Lunes a viernes
10:00-15:00

DESTACADO