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Barenboim: 'La importancia de Debussy no radica en el origen de su música, sino hacia dónde va'.

Blanca Gutierrez, jueves 11 de enero, 2018

Daniel Barenboim, tras su exitoso concierto del lunes pasado en el Auditorio Nacional, presentó un día después ante los medios de comunicación su nuevo álbum, ‘Debussy’ [Deutsche Grammophon / Universal], con el que rinde homenaje al compositor francés en el 100º aniversario de su muerte. El disco reúne una selección de las obras más significativas para piano solo de uno de los compositores más fascinantes y revolucionarios del siglo XX.

Cuando Barenboim grabó en 1998 su interpretación del primer libro de Preludios, inédita hasta la fecha, probablemente no imaginaba que esa sugerente e intimista grabación formaría parte de un disco que se completa con una selección de obras emblemáticas de Debussy tocadas en el famoso piano que el maestro argentino se hizo construir hace un par de años, instrumento cuya principal característica es tener las cuerdas rectas y paralelas en lugar de diagonales. Pero se celebra el centenario de la muerte de quien posiblemente sea uno de los dos o tres de los compositores que hicieron cambiar la música del siglo XX, y DG y Barenboim se suman a las celebraciones de este aniversario con este nuevo álbum.

Barenboim, además, dedicará gran parte de su tiempo durante 2018 a interpretar la música de Debussy, ante el teclado de un piano, o con la batuta en la mano. Vuelve así a un universo musical que conoce muy bien, no en vano durante su etapa como director principal de la Orquesta de París (1975 – 1989), realizó un intenso estudio de las innovaciones armónicas y rítmicas del compositor así como de su extraordinaria paleta de colores.

Tras esa etapa francesa, cuando Barenboim asumió la dirección de la Staatskapelle berlinesa a partir de 1992 (atraído y seducido por un sonido que le recordaba su infancia en Israel ,donde en aquellos años todos los músicos sinfónicos eran refugiados huidos de Austria, Hungría, Alemania, Checoslovaquia…), procuro dar a conocer a la formación alemana el repertorio sinfónico que hay más allá de la larga tradición centroeuropea, y de esa manera,  Debussy, entre otros, volvió de nuevo a centrar sus esfuerzos orquestales. Para este año de aniversario la Staatskapelle prácticamente hará la integral sinfónica del compositor francés. Que además tenga programados una buena cantidad de recitales para piano con la música de Debussy, es para Barenboim un privilegio.

De carácter imprevisible, en su cita madrileña el músico argentino explicó con un punto de pedagogía regañona su particular interés en Debussy. ‘Debussy tiene la máxima importancia histórica. Compositores con obras de gran belleza y expresión, muy importante en la historia de la música, no tuvieron, sin embargo, influencia en el desarrollo de la misma. Es el caso de Mendelssohn o Brahms; se limitaron a asentar lo que ya existía. Otros compositores más imperfectos, como Berlioz, tienen en cambio, mucha mayor influencia. Debussy está entre estos últimos, junto a Bach, Beethoven, Wagner, Stravinski y Schoenberg... Mozart en cambio no’.

La razón para esta relevancia histórica se asienta, según Barenboim, en un lenguaje armónico diferente, unos inesperados cambios de velocidad de la dinámica que no habían desarrollado otros compositores antes de él.  Para el maestro argentino, lo más interesante de Debussy no es que se escuchen ecos chopinianos en su música, u homenajes a Bach o a Schumann sino el camino nuevo hacia dónde se dirige con esa nueva música.

Respecto al disco ‘Debussy’, Barenboim aclara que él no advierte una diferencia entre los dos pianos con los que el disco ha sido grabado. Porque, si bien su nuevo instrumento goza de una claridad de sonido extraordinaria, las brumas y la ambigüedad de la música de Debussy pueden ser interpretadas entre la transparencia, mientras que lo contrario sería imposible. Por otra parte, el hecho de que siempre piense en el piano como si fuera una orquesta (la más importante enseñanza de su padre) le permite dotar al instrumento de una expresividad y un interés de los que, si no, carecería.

Tras la visita a Madrid hace unos días de Gustavo Dudamel, cuando algunos medios no dudaron en preguntarle con la situación de su país y su postura sobre ella, a Barenboim también le han  preguntado sobre las palabras de Donald Trump sobre Jerusalem. Barenboim es un hombre inteligente, reflexivo y agudo y sus palabras siempre pueden ser tomadas en consideración: ‘Todos los presidentes de Estados Unidos han hablado de este cambio, pero siempre en futuro…Yo soy judío y vivo en Alemania porque los alemanes ya rindieron cuentas con su pasado. El mundo siente aún una responsabilidad moral por los crímenes nazis contra los judíos, pero eso no quiere decir que haya que estar de acuerdo con todas las decisiones del Gobierno israelí, muchas de las cuales van en contra de siglos y siglos de humanismo’.

El peso de Daniel Barenboim en el panorama musical se reflejó el lunes en el concierto en el Auditorio Nacional de Madrid con una circunstancia que no es baladí: la presencia de numeroso público joven, algo que es cada vez más inusual. El argentino lo tiene claro, y es rotundo al afirmar: ‘Los jóvenes no escuchan música clásica porque no la conocen’. El problema, por tanto, para Barenboim, radica en la educación musical, o más bien en la falta de ella en la sociedad actual. ‘Hoy en día es posible ser considerado culto sin tener ningún contacto con la música. Hace décadas, todas las artes estaban relacionadas, interconectadas. Ahora se puede ser culto sin saber de música… Y eso es un problema, porque la música permite al ser humano entender la relación permanente entre la razón y la emoción’.

Barenboim se permitió aún unas palabras más exigentes: ‘La educación es necesaria en la música, como lo es para todo. Porque es lo que nos permite pensar. La falta de educación es el gran problema de nuestro tiempo, no el terrorismo’. Por eso, en la Barenboim-Said Akademie en Berlín, además de las asignaturas musicales también hay clases de filosofía, para que los jóvenes artistas aprendan a pensar.

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