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Gustavo Dudamel: “Un director sin orquesta no es nadie"

Blanca Gutiérrez, lunes 8 de enero, 2018

El próximo 13 de enero a las 20.00h., el director de orquesta Gustavo Dudamel (Venezuela,1981), y la Filarmónica de Viena interpretarán en el Teatro Real dos obras verdaderamente revolucionarias de su tiempo: la Sinfonía Fantástica de Berlioz y el Adagio de la Sinfonía Nº10 de Mahler. Este concierto  es el último de la V Edición del festival Formentor Sunset Classics, que por primera vez traspasa las fronteras de Mallorca, para llevar a cabo esta coproducción con el Teatro Real.  

Formado en el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela y actual  Director de  la Filarmónica  de  Los  Ángeles y de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, Dudamel es ganador de un Grammy Award a la mejor interpretación orquestal, junto a la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, y el director más joven en dirigir a la Filarmónica de Viena en el famoso Concierto de Año Nuevo. Dudamel actúa además como director invitado de algunas de las instituciones musicales más importantes del mundo.  

El director venezolano atendió a los medios en una rueda de prensa donde tuvieron cabida diversos temas, desde los estrictamente musicales, hasta la situación política de su país y la relación personal con su esposa, la actriz española María Valverde.  

Sobre el concierto del día 13 de enero, la  primera vez que dirige en el Teatro Real Gustavo Dudamel comentó: “Venir con la Filarmónica de Viena a Madrid es maravilloso, pues es un orquesta con la que tengo una dilatada relación, llevo ya más 10 años trabajando con ellos. Es un infinito placer trabajar con ellos, porque conservan una tradición única;cuando debuté haciendo la 1ª Sinfonía de Mahler, vino el primer chelo de la orquesta y me comentó que su abuelo había tocado la misma obra con el propio Mahler; eso es maravilloso”. Con una risa cómplice, Dudamel añadió: “Además, yo los dirigía ya mucho, de niño, con mis muñecos, desde que tenía seis años”. El director venezolano tiene claro que “Un director sin orquesta no es nadie. Lo importante son los músicos. Sea la Filarmónica de Viena o una de las orquestas infantiles del Sistema”.  

Porque el compromiso de Dudamel con los jóvenes y la música se alimenta de su propia experiencia transformadora en El Sistema Venezolano de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, un programa iniciado por José Antonio Abreu en 1975. Además de su compromiso continuo con los niños, maestros y orquestas de El Sistema en Venezuela, Dudamel dedica mucho de su tiempo a la educación y a programas que promueven el cambio social a través del arte. Dudamel ha estado en las Naciones Unidas y en la Casa Blanca creando conciencia sobre el papel de la educación musical en el desarrollo social.    

Sigue colaborando con el Sistema de Venezuela y con la Orquesta Simón Bolívar, el buque insignia de todo el Sistema, pese a los malentendidos de meses pasados. “Yo nací como músico del Sistema. A Abreu le tildaron de loco y utópico, pero con su convicción ha llegado a toda Venezuela y ha trascendido las fronteras. El Sistema continúa su actividad en Venezuela, ha sobrevivido a muchos gobiernos y a muchas crisis, es un símbolo de esperanza. Y debemos mantener esa esperanza, porque un niño con un instrumento sigue soñando (y no debemos involucrar a los niños en las crisis de los adultos).   

El compromiso social de Dudamel como músico tiene unas razones bien fundadas: “El estrellato nadie lo asume, te imponen esa carga. Solo sirve o, para alimentar el ego, o como una responsabilidad. Yo no me siento como una estrella. Pero sí siento la hermosa responsabilidad de llevar la música a la sociedad. Si mi reconocimiento logra que los jóvenes sientan la música más cercana, bienvenida sea la fama. Para lograr que el arte sea un elemento necesario de la sociedad, un derecho de todos como personas”