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De la luz a la oscuridad, concierto en Madrid de la Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Castilla y León

sábado 18 DE NOVIEMBRE. Soledad Bordas

FUNDACIÓN PIÚ MOSSO CICLO: MÚSICOS CON LA FUNDACIÓN
Sábado 18 de noviembre de 2017, 20h Auditorio del Palacio Cibeles, Madrid  
“DE LA LUZ A LA OSCURIDAD” Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Castilla y León (Salamanca)
Director y concertino: Alejandro Bustamante  
"APERITIVO": Raquel del Pino (soprano), Juan Carlos Danielsson (piano)    

SOLEDAD BORDAS / Los conciertos de este ciclo organizado por Ana Benedicto, Presidenta-Patrona en la Fundación PIÚ MOSSO, tienen como objetivo dar a conocer a los jóvenes talentos musicales de nuestro país en escenarios adecuados. En este último concierto del 18 de noviembre actuó la Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Salamanca, y como preludio el dúo de voz y piano formado por la soprano Raquel del Pino y el pianista Juan Carlos Danielsson, en lo que desde la Fundación Piú Mosso llaman ‘El aperitivo’. La joven soprano tiene una variada formación instrumental: guitarra, piano y flauta travesera, pero es con la voz con la que decide finalmente dedicarse a la música. Es integrante del Coro de Jóvenes de Madrid y de otras agrupaciones  corales y de ópera, actividad que compagina con los recitales a solo con piano, como el que nos ofreció en el Palacio Cibeles con un interesante programa de canción francesa, alemana y española. Salió airosa de un imprevisto, y es que el pianista con el que iba a cantar estaba indispuesto y tuvo que hacerlo con un sustituto con el que nunca había ensayado. Pero ambos, con seguridad y sentido escénico, actuaron como si se conocieran de siempre. Una breve muestra de lo que son capaces de hacer.  

A continuación actuó la Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Castilla y León con sede en Salamanca. Esta orquesta es un ambicioso proyecto pedagógico que pretende dar a los jóvenes la oportunidad de actuar como paso previo a su futura vida profesional tanto en su conservatorio como en otros escenarios. Ellos tocan sin director, asumiendo cada uno la responsabilidad de su parte sin perder de vista (y oído) a los demás, lo que les obliga a tener un profundo conocimiento de la obra en su conjunto. La agrupación está liderada por sus profesores de Música de Cámara, y en este concierto en concreto, por Alejandro Bustamante, que actuó con ellos como concertino-director.

Eligieron un programa que titularon “DE LA LUZ A LA OSCURIDAD”. Empezaron con tres corales de J.S. Bach arregladas para orquesta de cuerda. Con la luminosa y serena belleza de la música del gran maestro ya dejaron en evidencia el nivel técnico y expresivo de la agrupación. A continuación otra obra de Luz, la Sinfonía simple, op. 4 de B. Britten compuesta a sus 20 años a partir de temas ideados por el autor en su infancia y adolescencia. Todo juego y alegría, la complicidad entre los intérpretes y  entre cada uno con su líder era manifiesta a través de gestos y miradas. Unaobra de juventud, no tan simple como indica su título y que nos anuncia la originalidad  y grandeza del que es hoy considerado el mejor compositor inglés del siglo XX.

Para seguir con el guion del programa, de la alegría a la tristeza,  siguieron con el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Obra compuesta en un principio para cuarteto de cuerda y finalmente transcrita para orquesta a petición de Toscanini. Los jóvenes intérpretes  mostraron aquí que también saben sufrir. El cambio de color fue radical, como actores en un escenario utilizaron todos los recursos sonoros y técnicos necesarios para llevarnos a un estado de infinita tristeza.

Y ya en ese estado terminaron interpretando la Sinfonía de cámara para orquesta de cuerdas op. 110, de D. Shostakovich, arreglo de Rudolf Barshaia partir del cuarteto original. Aquí escuchamos la desolación, tristeza y rabia que el autor sentía a la vista de la ciudad de Dresde, devastada por la guerra.A pesar de su aparente sumisión y obediencia al régimen de Stalin, Shostakovich, sin palabras,  podía expresar su disgusto y emitir severas regañinas a través de la música. No tan inocente.

Los estudiantes de escuelas y conservatorios tienen una larga carrera por delante, han de desentrañar las intrincadas ecuaciones de la música, y practicar durante  horas con su instrumento la motricidad fina, desarrollando  todo aquello que necesita precisión y un alto nivel de coordinación. Tanto trabajo y necesaria disciplina tiene como objetivo final conseguir conmover al oyente. Esto ha conseguido la Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Castilla y León. Y también es un logro de su concertino director Alejandro Bustamante. Este joven profesor,no mucho mayor que sus alumnos, tiene un amplio historial artístico. Ganador de premios importantes, ha dado giras de conciertos por Europa, EE.UU, Sudamérica,y ha tocado como solista con las principales orquestas españolas. Alejandro Bustamante lideró este concierto desde su silla de concertino, dirigía sin dirigir, sin gestos impositivos. Solo la actitud y la mirada atrapaban a los jóvenes instrumentistas haciéndoles partícipes del suceso musical y arrastrándonos a todos a los estados más profundos de la emoción. Conmover, sabiduría de algunos artistas. Para aliviar un poco la tensión,nos regalaron de propina “La muerte del Ángel” de Piazzola y terminaron cerrando el ciclo con uno de los corales de J.S.Bach.

Final feliz a un viaje intemporal.

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