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ENTREVISTA A PABLO GONZÁLEZ

Por Ulyses Villanueva el jueves, 10 de octubre de 2019

Pablo González (Oviedo, 1975) es el nuevo director titular de la Orquesta Sinfónica RTVE y asesor artístico de la Orquesta y Coro. Esta semana se estrena con el inicio de la temporada 2019/2020 y un programa compuesto por la Sinfonía núm. 5 en Re menor Op.47 de Shostakovich y el Concierto para piano núm. 2 Op.16 de Prokofiev, interpretado por Nikolai Demidenko: “Lo primero que hemos hecho es ponernos a programar rápidamente que, como sabes, se hace con dos o tres años de adelanto. Preparar esta temporada ha sido todo un reto y hemos estado absolutamente volcados en ella. El plan que tengo es crecer con la orquesta y ayudar a que la orquesta crezca, pero es muy importante en las primeras semanas y meses de un director titular establecer una relación de confianza y darnos tiempo unos a otros para ir creciendo. Eso es lo principal. En cuanto a planes más concretos, eso no depende solamente de mí sino de la dirección artística y de la gerencia y, al fin y al cabo, cuando hablamos de proyectos como grabaciones o giras entran también en juego factores como el presupuesto. La situación política en España no es la ideal y esto hace que no se pueda pensar a medio o largo plazo… Mi primer contacto con la orquesta ha sido muy bueno, con muy buen ambiente y una fantástica disposición. Es verdad que he venido muy tranquilo a Madrid porque, cuando empiezas una titularidad, esas primeras semanas son cruciales, pero al conocer a la orquesta desde hace tanto tiempo (12 años desde la primera vez) hay una sensación de mucha naturalidad, sobre todo por sus ganas de trabajar: eso es un regalo para un director”. Hablo con él por teléfono como si continuáramos una conversación inacabada, su voz es la exclamación de un gesto creativo, de un deseo profundo por conocer la totalidad de las cosas. Quiero saber qué músicas le han marcado en el desarrollo de su carrera profesional: “Si tuviera que coger sólo un compositor sería Mahler, sin lugar a dudas. No soy muy original porque creo que a muchos directores de orquesta nos ha marcado su música y ha sido clave. Quizás es una de las grandes motivaciones para la dirección. Recuerdo que mi padre me regaló una partitura de la Tercera de Mahler cuando yo tenía 16 años, yo tocaba la flauta en la JONDE y ahí empezó una especie de obsesión por su música, mi interés por la labor de director y por la orquesta como objeto de estudio, también como forma de vida. Él es un poco culpable de que yo esté haciendo lo que estoy haciendo. Dirijo músicas muy diversas y a Mahler lo dosifico mucho, no estaría siempre dirigiéndolo porque me afecta muy profundamente a nivel emocional y tiene una intensidad y una neurosis que tampoco creo que sea muy sano interpretarlo demasiado. Pero él siempre está ahí”.  

Ha llegado a la orquesta con la hechura de un director con un largo recorrido a sus espaldas, trabajando en las últimas temporadas con formaciones como la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, Netherlands Philharmonic Orchestra, Scottish Chamber Orchestra, BBC National Orchrestra of Wales, Warsaw Philharmonic, Orchestre Philharmonique de Liége, Orquesta Nacional de España y Kyoto Symphony Orchestra, entre otras. Hablamos de su evolución hasta subirse a la tarima y de su relación con el instrumento que tocaba de niño: “No añoro mi época de flautista. Nunca me encontré a gusto con la flauta. Desde que empecé de niño siempre tuve la sensación de que era el instrumento equivocado, pero yo era muy cabezón y si me proponía algo pues seguía. Llegó un momento en que me empezaron a entrar muchas dudas: yo no era feliz tocando la flauta. Tenía mucha inquietud por componer, escribí una obra para flauta y piano como un proceso casi catárquico, empecé clases de composición, pero me di cuenta que no tenía madera de compositor. Y en ese momento fue cuando conecté con ese amor que yo tengo por la orquesta como instrumento y la transición fue muy natural. Empecé a dirigir con 20 años y habían pasado solamente dos desde aquello”. Hoy, sus intereses se diversifican en muchos campos de conocimiento, le digo que parece un hombre renacentista, pero me responde riendo que él no posee esas capacidades, sólo el interés, pura ensoñación: “Tengo muchísimas inquietudes, de hecho, si algo me gustaría es poder vivir varias vidas. El deporte es fundamental, primero porque me hace muy feliz y segundo porque realmente lo necesito. Todo nuestro trabajo exige una intensidad a nivel cognitivo tan alta que necesito equilibrar. Me gusta hacer deporte con esa alta intensidad dentro del nivel que yo pueda tener: en los últimos meses he hecho casi 4000 kilómetros en bici, durante varios años he estado corriendo maratones y medias maratones. Tengo muchas otras pasiones, una es el cine, el teatro y tengo mucha inquietud científica. Dispongo de muy poco tiempo y una niña que va a cumplir 3 añitos así que ahora es familia, familia y familia con mayúsculas”.  

Poseemos una visión compartida sobre la situación del mercado musical en nuestro país, de las nuevas condiciones generadas por la revolución digital y su vinculación con el sistema educativo actual: “Las nuevas tecnologías están provocando un seísmo social, pero eso no quiere decir per se que algo que, en principio, parece tan alejado de la música clásica tenga que desaparecer y, de hecho, al final, también ayudan a la difusión de la música y la conexión entre músicos de todas partes a través de muchas herramientas. El problema grande que tenemos, particularmente en España, es el de la educación, donde la música está totalmente arrinconada, no tiene presencia en el currículo educativo, ni las artes escénicas o plásticas. A mí me gustaría mucho que, en España, pudieran crecer más todavía las orquestas de músicos aficionados porque creo que es una manera muy bonita de enriquecer el tejido cultural de todas esas personas que, en algún momento de su vida, estudiaron música y pudieran seguir conectados con ella. Eso genera público y mucho más de lo que pensamos. El tema de las orquestas jóvenes ha mejorado mucho, aunque todavía hay que trabajar en las infantiles”.  Antes de charlar con él, estaba escuchando el Concierto de Viena del pianista estadounidense Keith Jarrett. Aquejado de una enfermedad llamada Síndrome de Fatiga Crónica, tuvo que dejar la música durante dos largos años sin poder tocar una nota. Pablo González sufrió esa misma patología: “El Síndrome de Fatiga Crónica me cambió como ser humano y eso se refleja en la manera de hacer música. No fue una época particularmente creativa en cuanto a lo tangible de la creatividad porque tenía muchas dificultades simplemente para leer. Sí fue creativo en el aspecto vital, en la manera en que uno mira la vida después de un proceso así, sobre todo en un trabajo como el mío en el que te tienes que poner en la piel de compositores que vivieron unas vidas tan tremendas en muchos sentidos, en donde tienes que dirigir obras compuestas por alguien a punto de morir, donde tienes que entrar en estados emocionales a veces tan lejos de tu propia vida. Evidentemente una experiencia como esa me ha aportado muchísimo porque me hizo acercarme a los extremos de mi experiencia vital y eso contribuye a la creatividad”.    

Siempre hay una trama de momentos inolvidables en cada uno de nosotros que define nuestra singularidad, una memoria donde guardamos la percepción única de nuestra presencia en el mundo: “Hay un momento inolvidable en mi memoria. Estaba en Almería después de los años que estuve enfermo, cinco años sin poder trabajar, con una orquesta de músicos locales y extranjeros, con Vengerov como solista. Tocamos Cuadros de una exposición y estábamos ensayando La Gran Puerta de Kiev cuando dejé a la orquesta tocando sola y me senté en el patio de butacas para escuchar; esa sensación de estar de vuelta no se me olvidará nunca, porque en una de las fases de mi enfermedad estaba resignado a no volver a dirigir, aunque me recuperara. Cuando llegas a esa convicción y un día te encuentras escuchando La Gran Puerta de Kiev y sabes que esa noche vas a dirigirla en un concierto, eso es algo imposible de olvidar”.  

       

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