buscar

Verso | SIGLOS XX Y XXI (1 CD)

Facebook Twitter

precio

13,95 €

Santiago Lanchares
Primera época


REF.: VRS 2137
EAN 13: 8436009801379
Si realiza el pedido hoy, este producto estará listo para ser enviado el lunes 26/08/2019

Aprovechando el sexagésimo cumpleaños de Santiago Lanchares (Piña de Campos, 1952) el sello madrileño Verso le dedica un segundo disco compacto (el primero, VRS 2028, estuvo consagrado a su música para piano) que pretende ser, además de un merecido homenaje, un monográfico en el que se aborda la primera etapa creativa de este autor, uno de los compositores españoles más consolidados dentro del panorama de la llamada música contemporánea. De amplia y cosmopolita formación musical, que le contempló en sus años jóvenes participar como bajista en grupos de música

ligera, pero también como alumno en el Conservatorio de Madrid de Carmelo Bernaola, Francisco Calés y, fundamentalmente, de Luis de Pablo, Lanchares ha materializado en estas tres últimas décadas uno de los legados artísticos más notables de nuestro país. Desde "Krono", para conjunto instrumental (1986), la pieza más antigua recogida en esta monografía (la primera composición de su catálogo, "Aulos", data, sin embargo, de 1985), a "Constelación IV" (1996), la más reciente, el maestro palentino nos muestra una amplia variedad de inquietudes intelectuales-musicales magníficamente recogidas e interpretadas por la siempre precisa batuta de José Luis Temes, uno de los grandes divulgadores, sin duda, del inmenso patrimonio musical de nuestro país.


FECHA DE PUBLICACIÓN
11/04/2013

INTÉRPRETES

Magdalena Llamas, mezzo-soprano
José Manuel Montero, tenor
David Apellániz, violonchelo
Iván García, clarinete

neWMas Ensemble

Alicia Suescun, flauta (2,3,5)
Salvador Barberá, oboe (3,5)
Iván García, clarinete (2,3,4,5,6,7,8)
Carlos Tarancón, fagot (5,6,7,8)
Antón Borja, trompeta (6,7,8)
Óscar Sanfélix, trombón (6,7,8)
Juan luis Gallego, violín (2,3,5,6,7,8)
Patrizia Estebaranz, violín (3,5)
José Manuel Román, viola (3,5)
David Apellániz, violonchelo (1,2)
Jorge Fanjul, violonchelo (5)
Daniel Machado, contrabajo (5,6,7,8)
José Enrique Bagaría, piano (2,3)
Manuel Fernández, celesta (3)
Luis Tabuenca, percusión (2,3,6,7,8)
Ana María Reyes, arpa (3)

José Luis Temes, director



CONTENIDO

Santiago Lanchares (1952):

01 Constelación IV. Sombra de luna (1996) [2:52] 
para violonchelo solo

02 Krono (1986) [13:18]
para conjunto instrumental

03 Cerámica con figuras (1988) [10:12]
Texto: José Ángel Valente
para soprano y conjunto instrumental

04 Recordando a Ma Yuan (1990) [10:15]
Para clarinete en sib y electrónica

05 Vav (1989) [12:17]
Texto: José Ángel Valente
para soprano, tenor y conjunto instrumental

Ritos y fiestas (1992) [11:44]
para conjunto instrumental
06 I. Pavana [4:25]
07 II. Circus cumbia [4:25]
08 III. Pasodoble [2:54]

1 CD - DDD - 60'52''


RESEÑA (La Quinta de Mahler)

Se publica este disco monográfico de Santiago Lanchares en coincidencia con su sexagésimo cumpleaños. Solemos entender que es ésta la edad en la que un creador entra en su madurez, y ello es muy válido para nuestro compositor; que llega a los sesenta poseedor de un lenguaje musical que le es característico, e inmerso en una actitud ante la cultura que le ha granjeado respeto unánime. Y eso que, como ahora veremos, se trata de un compositor introvertido –“discreto hasta el sigilo”, como certeramente escribió de él José Luis García del Busto–, y autor de un catálogo muy condensado.

antiago Lanchares nació en 1952 en Piña de Campos, un pueblecito de la provincia de Palencia. Su infancia y juventud transcurrirán luego entre Ponferrada –León– y Madrid. Y aunque pueda parecer anecdótico mencionar aquí su participación como bajista en grupos juveniles de música ligera, quizá a largo plazo este tipo de experiencias influyen más de lo que a veces creemos. Ritos y fiestas, que cierra este disco, será buena prueba de ello.

Instalado en Madrid a principios de los años setenta, vivirá de lleno la nueva etapa que la cultura española marcó en torno a 1982. En el Conservatorio recibe las enseñanzas de Carmelo Bernaola, Francisco Calés y muy especialmente Luis de Pablo, de quien puede y debe ser considerado discípulo. De 1985 data la primera obra que Lanchares reconoce hoy en su catálogo: Aulos, para flauta sola, dedicada a su colega y amigo, tempranamente desaparecido, el compositor Jep Nuix.

Desde entonces hasta hoy han transcurrido veintisiete años de actividad creadora desarrollada sin urgencias ni excentricidades, pues “Santi” Lanchares ha compuesto sólo lo que ha necesitado componer, y ello se concreta en un catálogo de apenas cuarenta obras. Esta austeridad creadora no es por sí sola ni buena ni mala. Simplemente refleja que para Lanchares la composición es ante todo un ejercicio de reflexión nada autocomplaciente, y mucho menos frívola, que ha compaginado con otras actividades musicales paralelas, y muy especialmente con sus colaboraciones con Radio Clásica, de Radio Nacional de España, durante más de catorce años.

Si el sello Verso le dedicó hace unos años un CD monográfico con su música para piano –VRS 2028–, este nuevo álbum recorre su música para conjunto instrumental, y especialmente la de aquellos primeros años en las que formó su personalísimo mundo sonoro. Bien es verdad que ha sido deseo de nuestro compositor abrir este recorrido no con una obra de grupo sino con la intimidad del violonchelo solo, pues el breve soliloquio que se contiene en Constelación IV sirve para introducirnos sutilmente en el peculiar mundo sonoro al que viajaremos después. Aunque algunos oyentes sigan negando el concepto de melodismo para todo aquello que no suene tonal, no nos cabe duda de que frases como las que el cello desgrana en esta Sombra de luna –subtítulo de la obra– reconcilian la modernidad con la tradición melódica europea. Y es que desde hace más de veinte años, nuestro compositor elabora pausadamente dentro de su catálogo, y bajo el título de Constelaciones, una serie de obras a solo en las que predomina siempre el sentido melódico de la música. Esta cuarta entrega surgió en 1996 a partir de una invitación de Radio Clásica para el concierto en que se celebraban los treinta años de existencia de la emisora. En ese marco fue estrenada –Auditorio Nacional, abril de 1997– por José Miguel Gómez.

La obra más antigua de cuantas recoge este disco es Krono (1986), pues se trata aún de un trabajo de su etapa de aprendizaje en las clases que durante varios cursos impartió Luis de Pablo en el Conservatorio de Madrid. La plantilla fue sugerida por el propio de Pablo, por criterios eminentemente prácticos, pues la denominada “plantilla Pierrot” –flauta, clarinete, violín, cello y piano, más percusión en este caso– se ha convertido desde hace décadas en un estándar muy común. Pese a este origen académico de la obra, lo que allí suena es una música madura, sólida, con brotes de lirismo contenido, que fluye sin artificiosidades. Por ello, siempre desde su estreno –Grupo Koan y José Ramón Encinar, diciembre de 1986, en la madrileña Escuela Superior de Canto– ha sido esta obra una excelente tarjeta de visita del compositor palentino, quien en conversación reciente nos evocaba angustias y dilemas interiores reflejados en esos pentagramas; pero el oyente, obviamente ajeno a estas subjetividades, disfruta de esta obra como del mejor camerismo abstracto. Krono está dedicada a Gabriel Vivó, antiguo profesor de Solfeo del compositor.

Volvemos a la música para instrumento solo, ahora con Recordando a Ma Yuan (1990). En este caso, el protagonismo es del clarinete, aunque su soledad no es tal, al verse arropado por un paisaje sonoro pregrabado, de fuentes y medios electrónicos. Un dispositivo éste –clarinete en vivo y electroacústica pregrabada– sobre el que volverá Lanchares en Constelación II (1995). La banda electrónica fue realizada en el Laboratorio de Electrónica Musical, del Ministerio de Cultura, que con tanto acierto ha dirigido durante un cuarto de siglo el también compositor Adolfo Núñez. La obra –que Lanchares dedicará a sus padres– surgió por encargo del Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante en su sexta edición, y allí fue estrenada (septiembre de 1990), por Adolfo Garcés. Ma Yuan es, según nos informa el compositor, un notable pintor paisajista chino del siglo XI. Una serie de sus cuadros toma como base un mismo personaje, al que representa rodeado de paisajes muy diferentes, que dicho personaje interpreta, y ante los cuales reacciona de manera muy diversa. De igual manera, el clarinete se mueve en esta obra en función del paisaje sonoro que la electrónica le brinda. Nos aguardan luego dos espléndidas obras para voz y conjunto instrumental. En 1987 Lanchares buscaba un texto poético que le subyugara como punto de partida de una proyectada nueva obra para voz y grupo de cámara. Fue de nuevo su maestro Luis de Pablo quien le sugirió se adentrara en el mundo poético de José Ángel Valente (Orense, 1929-Ginebra, 2000). La exquisitez del poeta gallego cautivó inmediatamente a nuestro compositor, que centraría su atención en el poema “Cerámica con figuras sobre fondo blanco”, del poemario Interior con figuras. Si desde el principio el músico “escuchó” interiormente estos versos en la voz de una soprano, como grupo instrumental acompañante seleccionó luego instrumentos predominantemente agudos, facilitando así el entorno volátil y etéreo que quería para su música. Dedicada “a Ángeles” –esposa del compositor–, Cerámica con figuras se mueve en un mundo irreal, sin certidumbres, levemente surrealista. El Grupo Koan, dirigido por José Ramón Encinar, y la soprano Atsuko Kudo fueron los intérpretes del estreno (mayo de 1989) en el Auditorio Nacional. Valente se había interesado por el trabajo de Lanchares y había mantenido con él una correspondencia que éste conserva hoy con justificado aprecio. Sin embargo el poeta no pudo asistir al estreno, pues su mala salud comenzaba a limitar su movilidad, pero luego escuchó en casa una grabación del concierto y escribió a nuestro músico una carta entusiasta.

Fue tal la satisfacción que Lanchares encontró en su inmersión en la poética de José Ángel Valente, que unos meses después emprendió un nuevo trabajo sobre otro poema del mismo autor. Ahora la fuente será un fragmento de Tres lecciones de tinieblas títulado “Vav” –pronúnciese “Uau”–. “Vav” es la sexta letra del alfabeto hebreo, y es además todo un símbolo de energías inmateriales. Lanchares desdoblará el texto entre dos voces –una soprano y un tenor–, aunque, en realidad, el entramado vocal funciona como una línea de dos colores que se entrecruzan. La nueva obra quedará terminada en 1988. Su estreno no llegaría hasta más de doce años después: sería en abril de 2001, en Pontevedra, en versión del Grupo Círculo dirigido por José Luis Temes, con María José Sánchez y Jorge Lujua como solistas. Valente había fallecido ya unos meses antes. Muy poco después, los mismos intérpretes presentaron Vav, junto con su “hermana”, Cerámica con figuras, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid –el que sería, por cierto, el último concierto del Grupo Círculo tras diecisiete años de vida–.

El citado Círculo de Bellas Artes y el Grupo Círculo están también en el origen de Ritos y fiestas, pues todo madrileñista conocedor de la cultura de la capital sabe bien la importancia que en la referida entidad han tenido, desde finales del siglo XIX, los bailes de máscaras con motivo de la fiesta de Carnaval. Para la edición de 1992, y con motivo de la Capitalidad Cultural Europea de Madrid en aquel año, el Consorcio Madrid 92 y el Círculo encargaron a doce compositores españoles otras tantas obras sobre el concepto libre de “la máscara”. Santiago Lanchares fue uno de los nominados. Su manera de entender el simpático encargo fue “enmascarar” músicas de la tradición popular bailable bajo la apariencia y rigor de la música de concierto. Por supuesto que esta “relectura” no tiene nada de nuevo –desde Bach hasta Stravinsky pueden citarse centenares de ejemplos–, pero siempre resulta un reto novedoso. En Ritos y fiestas se dan la mano un tiempo de danza renacentista española –I. “Pavana”–, un baile caribeño –II. “Circus cumbia”– y un baile español de filiación taurina –III. “Pasodoble”–, salpicados de buen humor de aquí y allá. El guiño a Stravinsky –el gran “disfrazador” de la música del siglo XX– es evidente no sólo en el título de la cumbia sino también en algunas micro-citas del pasodoble, y más especialmente por requerir la obra la misma atípica plantilla instrumental que la partitura de La historia del soldado (1918). No es frecuente poder cerrar un disco de música nueva con un guiño de sutil humor, cosa ésta que es siempre muy bien recibida por el oyente.

José Luis Temes, diciembre de 2012 (de las notas al cuadernillo)

***


Lanchares y hallar lo blanco 

Juan Francisco de Dios


“Cómo no hallar/ alrededor de la figura sola/ lo blanco…” nos recita al oído José Ángel Valente en su poema Cerámica con figuras sobre fondo blanco, y nos incendia al oído Santiago Lanchares. La búsqueda de referentes, la mirada interior, el proceso de lograrse a uno mismo, la capacidad de rescate desde la blanca cotidianeidad de lo trascendente y lo bello son sin duda los caminos más envenenados y retorcidos que tiene que salvar cualquier creador. Quizá este problema se acreciente en la época actual, donde la libertad de acción y propuesta nos deja más inermes ante el vacío creativo. El registro que publica Verso, dedicado a la Primera Época del fundamental Santiago Lanchares, se justifica precisamente por su apasionante proceso de búsqueda por hallar lo blanco, por encontrar las raíces de acción y respuesta, por desvelar la belleza oculta de las cosas.

Es Lanchares uno de los compositores más incuestionables, personales e interesantes de nuestro panorama actual. Tras el brillante monográfico pianístico en el mismo sello, nos llega un maravilloso retrato desde el pasado de un tiempo creativo donde las fuentes y las ilusiones por contar con sonidos estaban intactas en el palentino. Este ejercicio de búsqueda del yo estético se vertebra desde obras en lucha audible por  desasirse de padres creativos e introducirse en el inhóspito mundo de la soledad del que desbroza para llegar a hallar lo blanco.

Seis obras configuran ese camino dispuestas en forma de retrato concertístico más que como reflejo cronológico. Esta década de creación primera arranca precisamente con la obra más reciente, Constelación IV (1996), para violonchelo que arrastra con fluidez a un mundo de intensidad emocional y sensación casi tridimensional. Esta breve pieza ejerce de tarjeta de visita del creador asentado y abre el melón de las obras primeras con la más lejana, Krono (1986). Ya encontramos en movimiento a todo el conjunto instrumental, interpretado de forma magnífica por el Newmas Ensemble que casi somatiza cada problema creativo y lo traslada un sonido opulento y definido. Buena parte del trabajo de resolutivo parte de la definitiva mirada de José Luis Temes, cuya ilusión, sabiduría y pasión le hacen fundamental para la cultura española reciente.

Tras la escucha atenta del registro podemos constatar que es un disco que admite y recomienda la audición pausada, meditada, dado el grado de universo de definido que contiene cada obra. Cerámica con figuras (1988) busca la aquiescencia de la voz como vehículo poético para profundizar sobre el apasionante texto de Valente. Es una obra densa y cálida, con recursos vocales autolimitados y diálogos que catapultan el propio texto más allá de las intervenciones vocales. La dirección de José Luis Temes es extremadamente cuidadosa en la inteligibilidad y la línea de la voz, carnalmente interpretada por Magdalena Llamas corpórea y perfectamente asimilada al lenguaje sonoro. Un año después revisitó Lanchares las palabras de Valente con Vav, en esta ocasión con la vibrante presencia del tenor José Manuel Montero, donde profundiza sobre las posibilidades sonoras del desarrollo de los fraseos prosísticos y los fraseos canoros. Recordando a Ma Yuan (1990) y Ritos y Fiestas (1992) desvelan ya el camino del Lanchares más personal, ubicado y nada autocomplaciente. El clarinete y la electrónica presentan reflejos descriptivos sin llegar a ser planos o simples, sino espaciales y ricos. Finalmente Ritos es una obra de vuelo semiorquestal, donde Lanchares se muestra tan personal que es capaz de guiñar el ojo y reírse “alla Stravinsky” o “a la Penella”. Obra ecléctica que rubrica el inicio de un catálogo selectivo que no admite deudas ni deudores y que fluye con enorme calidad y eficacia encontrando esencialidades y esencias.

descuentos especiales

13,95 €

Verso
Santiago Lanchares
Primera época

13,95 €

Verso
Santiago Lanchares
Obra completa para piano
27,90 €
26,51 €

13,95 €

Verso
Santiago Lanchares
Primera época

13,95 €

Verso
Santiago Lanchares
Obra completa para piano

13,95 €

Verso
Tesela
30º aniversario Orquesta Sinfónica de Euskadi
41,85 €
37,67 €

+ del mismo compositor

13,95 €
Verso
Santiago Lanchares
Obra completa para piano

+ del mismo sello

13,95 €
Verso
Sebastián Mariné
Música para Camus
13,95 €
Verso
Santiago Lanchares
Obra completa para piano
13,95 €
Verso
Fabián Panisello
Libro del frío
LA QUINTA DE MAHLER

Nuestro espacio

La Quinta de Mahler
Teléfonos:
91 8053899
91 8961480

El local de la calle Amnistía, 5 de Madrid está cerrado al público por finalización del contrato de arrendamiento. Reabriremos en una nueva ubicación física en Madrid lo antes posible.

Durante este tiempo, seguiremos atendiendo sus pedidos web y telefónicos.

Horario de atención telefónica:
Lunes a viernes
10:00-15:00

DESTACADO