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Columna Música | ESPAÑOLA | PRECLASICA Y CLASICA (1 CD)

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15,95 €

12 sonatas catalanas
Obras de Casanoves, Brell i Gallés


REF.: 1CM 0298
EAN 13: 8429977102982


En la época que corresponde a los autores de este disco (finales del siglo XVIII a mediados del siglo XIX) el término sonata no siempre se refería a una obra en varios movimientos, sino también a una pieza sencilla, de un solo movimiento y de textura cómoda, tanto para el intérprete como para el oyente. Mientras que la sonata de varios movimientos procedía de la evolución de la suite de danzas, la sonata de un solo movimiento tenía como autor de referencia a Domenico Scarlatti, cuyo catálogo supera las 550 sonatas para clavicémbalo. La estructura de dicho modelo es muy reiterativa: se trata de una obra breve en dos partes repetidas y de temática sonora muy cercana, lo que podríamos indicar con terminologÃía moderna como A-A', donde el período A' empieza a una quinta del período A; de aquí que sea considerada como sonata bipartita. Construida en general sobre valores rápidos y de ornamentación abundante, evoca la respuesta sonora del clavicémbalo, que no permitía apreciar valores de larga duración y era más apta para estructuras sonoras vivas y cadenciales. Las obras del presente disco juegan con esta ambigüedad instrumental. Suenan bien al piano, pero en muchos casos presentan evidencias de su origen clavicembalístico tales como el diapasón reducido, los valores rápidos, la continua ornamentación de la melodía y la sujeción a una estructura expositiva simple y reiterada. Cabe deducir de la cantidad abundante de obras escritas por los autores mencionados que había un apreciable interés por este tipo de obras entre el público consumidor e intérprete, ya fueran en unos casos estudiantes en busca de materiales didácticos o, en otros, aficionados con aspiraciones. Sea como fuere, la trayectoria histórica de estas sonatas nos informa de la presencia de los estilos clásicos y prerrománticos en Cataluña con una producción muy respetable, relacionada tanto con uno de los cenáculos musicales de mayor nivel del momento, el monasterio de Montserrat, así como con la catedral de Vic.

FECHA DE PUBLICACIÓN
20/05/2013

INTÉRPRETES
Eduard Fontbona, piano


CONTENIDO

Narcís Casanoves (1747-1799)
01 - Sonata n.1 en La major  3:05   
02 - Sonata n.5 en Fa major  4:16   
03 - Sonata n.2 en La major  4:08   
04 - Sonata n.4 en Fa major  3:52   

Benet Brell (1786-1850)
05 - Sonata n.1 en Do major  3:12   
06 - Sonata n.2 en Do major  1:33   
07 - Sonata n.1(II) en Fa major  4:28   
08 - Sonata n.3(II) en Do major  3:50   

Josep Gallés (1758-1836)
09 - Sonata n.8 en sol menor  3:35   
10 - Sonata n.21 en La major  3:46   
11 - Sonata n.3 en do menor  4:34   
12 - Sonata n.14 en Re major  5:05


RESEÑA (La Quinta de Mahler)

La trayectoria histórica de estas sonatas nos informa de la presencia de los estilos clásicos y prerrománticos en Cataluña con una producción muy respetable, relacionada tanto con uno de los cenáculos musicales de mayor nivel del momento, el monasterio de Montserrat, así como con la catedral de Vic. En la época que corresponde a los autores de este disco (finales del siglo XVIII – mediados del siglo XIX) el término sonata no siempre se refería a  una obra en varios movimientos, sino también a una pieza sencilla, de un solo movimiento y de textura cómoda, tanto para el intérprete como para el oyente. Mientras que la sonata de varios movimientos procedía de la
evolución de la suite de danzas, la sonata de un solo movimiento tenía como autor de referencia a Domenico Scarlatti, cuyo catálogo supera las 550 sonatas para clavicémbalo. La estructura de dicho modelo es muy reiterativa: se trata de una obra breve en dos partes repetidas y de temática sonora muy cercana, lo que podríamos indicar con terminología moderna como A-A’, donde el período A’ empieza a una quinta del período A; de aquí que sea considerada como sonata bipartita. Construida en general sobre valores rápidos y de
ornamentación abundante, evoca la respuesta sonora del clavicémbalo, que no permitía apreciar valores de larga duración y era más apta para estructuras sonoras vivas y cadenciales.

No debe causar extrañeza, sin embargo, la indefinición instrumental de la sonata en un solo movimiento porque durante este tiempo convivieron el clavicémbalo y los primeros formatos pianísticos, el pianoforte o el piano de martillos, lo que condicionó sobremanera el uso y consumo de la música para teclado. La llegada y divulgación del  interés por sonoridades expresivas lentas e intensas relegó al clavicémbalo, que sobrevivió residualmente en el acompañamiento operístico y, en muchas viviendas burguesas, como un recuerdo del pasado.

Las obras del presente disco juegan con esta ambigüedad instrumental. Suenan bien al piano, pero en muchos casos presentan evidencias de su origen clavicembalístico tales como el diapasón reducido, los valores rápidos, la continua ornamentación de la melodía y la sujeción a una estructura expositiva simple y reiterada. Cabe deducir de la cantidad abundante de obras escritas por los autores mencionados que había un apreciable interés por este tipo de obras entre el público consumidor e intérprete, ya fueran en unos casos estudiantes en busca de materiales didácticos o, en otros, aficionados con aspiraciones.

Las sonatas

Narcís Casanoves i Bertran (1747–1799) es uno de los grandes compositores montserratinos, discípulo de Josep Martí y Benet Julià y  contemporáneo de Anselm Viola, creador de un respetable repertorio litúrgico e instrumental muy apreciado en su tiempo. Fue sensible a la moda italianizante que dominaba la música, en especial en España gracias a la presencia de D. Scarlatti y Boccherini, y la utilizó en sus composiciones, sobre todo en las instrumentales. Las 65 obras para teclado que dejó fueron publicadas en su totalidad, una parte por David Pujol en 1934 y el resto por Daniel Codina en 1992, y dan muestras de la elegancia que le reconoce Codina. La estructura de las sonatas es reiterativa: forma bipartita con repeticiones, ornamentaciones, cromatismos ocasionales y modulaciones expresivas, siempre con una  textura acomodable a la disponibilidad del intérprete.
Sonata 1.-En La mayor-la menor. El tema es claramente clavicembalístico con continuos ascensos y descensos de la melodía, diálogo entre ambas manos y efectos ornamentales. Es un buen comienzo para la presente edición discográfica.

Sonata 5.-En Fa mayor, con abundantes alteraciones. El tema está fabricado sobre juegos de corcheas con punto y semicorcheas que le dan un característico aspecto juguetón. Sonata 2.-En La mayor y episódicamente en la menor. El tema inicial presenta un aspecto cantable contrastado rápidamente por las figuras rápidas ascendentes y descendentes. Sonata 4.-En Fa mayor. El tema cantable en corcheas aparece continuamente sembrado de alteraciones y semicorcheas ascendentes y descendentes; como de costumbre, el tema A’ se inicia una quinta
más arriba, pero sigue en los mismos valores expresivos.

Benet Brell i Clos (1786–1850) desarrolló en el monasterio de Montserrat una destacada labor pedagógica, de aquí que sus sonatas presenten a menudo cierto aspecto de obras de estudio, con dificultades varias pero sin la carga expresiva que tienen las del resto de compositores de este disco. Discípulo de Anselm Viola y Narcís Casanoves, sufrió la presencia destructora del ejército francés, y entre 1828 y 1835 fue director de la Escolanía, donde se había formado en su infancia. Las sonatas que forman parte de este disco figuran en un cuaderno
manuscrito de 1819 destinado a un infante de coro de Terrassa, Antoni Oller, quien más adelante sería director de la Escolanía. Por aquel entonces el piano había empezado a relegar al clavicémbalo y, por lo tanto, las sonatas de Brell, además de su carácter didáctico, presentan una escritura más pianística, exenta de ornamentaciones y con diseños de valores largos para la mano izquierda que cuentan con las virtudes del piano, técnicamente mejorado a partir de la introducción del doble escape de Sébastien Érard (1822).
Sonata 1.-En Do mayor. El tema simple y solemne contiene a partir del compás 19 una variante a modo de respuesta; la segunda parte retoma el tema inicial como continuación de la idea musical y vuelve al inicio. No puede esconder su carácter didáctico. Sonata 2.-También en Do mayor. El tema inicial nos recuerda el aria de Papageno de Die Zauberflöte de Mozart. Toda ella se mueve en el entorno sonoro mozartiano y no contiene segunda parte ni repeticiones. Destaca su carácter didáctico. Sonata 3 (II).-En Fa mayor. Sigue la estructura bipartita tradicional con diálogo constante entre las dos manos y una acentuación característica de la literatura pianística. La linealidad del tema hace que no pierda su carácter didáctico. Sonata 1(III).-En Do mayor. Presenta valores lentos y ocasionales trinados que recuerdan procedimientos pretéritos. Tras la exposición del tema hay una sección a terceras con un carácter cantable y juegos cromáticos que dan respuesta a la solemnidad del tema inicial. El segundo tema se inicia en Mi mayor para volver en seguida al Do mayor inicial.

Josep Gallés (1758–1836) es un autor menos conocido, pero, paradójicamente, sus sonatas han disfrutado de una gran difusión gracias al interés que mostró por ellas Joaquim Nin Castellanos, padre de Joaquim Nin Culmell y de la célebre Anaïs Nin. Nin Castellanos incluyó algunas de de ellas en una edición de autores españoles publicada en París en 1928. Además, Giuliani Marchi publicó años más tarde dos de las sonatas de Gallés en una colección de clavicembalistas españoles. El manuscrito de la Biblioteca Nacional de Catalunya (Ms. 388/1) contiene 23 sonatas suyas, y de aquí han salido las diferentes ediciones, incluida la más reciente de Bengt Johnsson (1995), Vint-i-tres sonates, revisada por Gregori Estrada, que ha intentado corregir algunas de las licencias que se había tomado Nin
en la primera edición. Gallés fue organista y maestro de capilla de la catedral de Vic. Sabemos  muy poco de él, salvo la bella factura de su producción, sencilla y libre de ornamentos, pero todavía oscilante entre la sonoridad clavicembalística y pianística. Sonata 8.- En la tonalidad de sol menor dórico (la armadura contiene sólo un bemol en vez de dos). La textura del juego de las manos evidencia el discurso clavicembalístico, con continuas oscilaciones de las corcheas contrapunteadas por las negras de la mano izquierda. Es un presto en el que domina el aspecto rítmico por encima del melódico. La segunda parte es un mero desarrollo de las ideas iniciales. Sonata 21.-En La mayor y Re bemol mayor. El carácter juguetón procede del ritmo de 6/8 y las continuas  ornamentaciones de la mano derecha y el juego paralelo de la izquierda. Contiene la indicación «arbitrio», que permite introducir breves cadencias siguiendo el estilo de los conciertos. Sonata 3.- En do menor dórico (dos bemoles en la armadura). El juego inicial de las manos recurre al tratamiento fugado, aunque después no sigue esta pauta, sino un discurso más moderno con cierta expresividad narrativa que cierra el período con claridad. La  segunda parte, en la quinta, mantiene el mismo espíritu que la primera. Sonata 14.-En Re mayor. Es la más  pianística de las cuatro por el espíritu evocativo que reina en ella, a pesar de la presencia de ornamentaciones y arpegiados que recuerdan al tratamiento clavicembalístico.

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