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6x8 | ROMANTICA Y NACIONALISTA (1 CD)

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precio

9,95 €

Trinidad Huerta
Música para guitarra


REF.: 6X8 1009
EAN 13: 8436530121731



FECHA DE PUBLICACIÓN
31/10/2012

INTÉRPRETES
Fernando Espí, guitarra


CONTENIDO

Trinidad Huerta (1800-1874):

Música para guitarra

1. Minue
2. Círculo harmónico
3. Habanera
4. Fantasía sobre la Obertura Semiramide de Rossini
5. Souvenir de París, Rondó, op. 53
6. Fandango nacional
7. Vals de la esperanza
8. Bolero

9-14. 6 Valses

15. Souvenir d'une Soirée a Passy-Symphonie Fantastique, op. 63
16. Gran Vals de la Solitudine
17. Fantaisie
18. Lola Montes, Bolero, op. 5
19. Gran Fantasía sobre La Cachucha Nacional (y Jaleo Nacional), op. 64
20. Gran vals

21-24. 4 Divertimentos

25. Mazurka favorita-Souvenir of the Fair at Mairena in Spain
26. Recuerdo triste, op. 62

1 CD - DDD - 68'27''


RESEÑA (La Quinta de Mahler)

Perteneció Trinidad Huerta a ese grupo de artistas españoles liberales emigrados que llegaron a hacerse un nombre en los países de acogida o, en este caso, verdadera fama, gracias a sus probados méritos. Nacido en Orihuela de familia en buena posición, estudió en el Colegio de San Pablo de Salamanca, pero la música le atrajo con fuerza muy pronto y acudió a Madrid, donde debió relacionarse y estudiar con un guitarrista popular llamado García, autor de una serie de piezas que se vendían en el almacén madrileño de Lodre: boleras, valses fáciles, fantasías sobre óperas de Rossini –es decir, el mismo tipo de piezas que escribirá Trinidad Huerta. Javier Suárez Pajares, experto en temas guitarrísticos, asegura que este García no tiene que ver con otros guitarristas de esa época con el mismo apellido (por ejemplo, Miguel García, el famoso padre Basilio, llamado así por pertenecer a los basilios de la calle de Peligros).

Huerta sirvió a la causa doceañista defendida por el General Riego, e hizo amistad con Evaristo de Miguel, capitán general de los Alabarderos de San Ildefonso. Sobre unos sencillos versos patrióticos de San Miguel, se ha dicho que Huerta compuso el célebre “Himno de Riego” que el historiador inglés Philip J. Bone, en su The Guitar and Mandolin (Londres, 1914), llama The Marseillaise of Spain.

La irrupción en España de los “cien mil hijos de San Luis” provocó la caída del gobierno constitucional, la ejecución de Riego y la desbandada de liberales a Francia e Inglaterra. En ambos países estuvo Huerta. En París, protegido por el famoso tenor y compositor Manuel García, se hizo notar pronto. De allí viajó a América con los García y triunfó en los Estados Unidos, Cuba y la Martinica.

A su regreso a Europa se instaló en Londres, asociándose con Giuditta Pasta, Domenico Donzelli y Luigi Lablache, tres estrellas del canto en aquel momento. Actuó en concierto con figuras de la época como el violinista Beriot, el arpista Théodore Labarre, el pianista Ignaz Moscheles y Guiuditta Pasta. Se relacionó con la alta sociedad inglesa y casó con una de sus alumnas, Angiolina Panormo, hija del fabricante de guitarras Louis Panormo.

Volvió a París y causó asombro por su destreza y espléndido sonido. Victor Hugo le llamó “El Cid de la guitarra” y su prestigio era tal que Théophile Gautier llegó a llamar al autor de Los miserables “El Huerta de la balada”. Dionisio Aguado decía que la brillantez de las versiones de Huerta se debía a la pulsación de las cuerdas con las uñas, produciendo efectos que deslumbraban a sus oyentes.

Con el dominio del instrumento que siempre le caracterizaba, recorrió medio mundo en alas del éxito, regresando a España a la muerte de Fernando VII. Pronto inició una larga gira por el Mediterráneo: Malta, Estambul, Egipto, Tierra Santa. Fue guitarrista mimado por la reina de España Isabel II y por otros muchos monarcas europeos. Tocaba con esa libertad y energía que suscitó esta percepción de la señora Sydney Pratten: “el incansable muchacho de salvaje naturaleza española”.

Huerta solo admitía a Fernando Sor como superior a él. Además, también lo era como compositor. Pero las obras de Huerta, desdeñadas en ocasiones por su escaso conocimiento de la armonía, tienen, sin embargo, un fuerte aroma romántico que sobrepasa el equilibrio de su admirado Sor, quien le llamó “sublime barbero”, aludiendo a su admirable forma de tocar y a la rudeza de su obra creadora.

No escribió mucho, pero lo mejor figura en este disco del sello 6x8 que le ha dedicado Fernando Espí, un excelente guitarrista formado bajo la dirección del añorado maestro José Tomás. Habida cuenta de lo poco que se ha grabado de Huerta y la calidad de esta grabación hay que felicitar al sello discográfico por este logro. Y por las notas de Javier Suárez Pajares, tan buenas como era de esperar de este ilustre especialista de la guitarra y otros aspectos de la música.

Andrés Ruiz Tarazona

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