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Bru Zane | OPERA | ROMANTICA Y NACIONALISTA (2 LCD)

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27,95 €

Camille Saint-Saëns
Les Barbares


REF.: ES 1017
EAN 13: 9788461712809


Pocas colecciones pueden compararse en términos de excelencia editorial con ésta de Ediciones Singulares dedicada a la ópera francesa. Desde la cubierta en tapa dura hasta la prolija variedad de ensayos que ofrece cada una de las entregas, estamos ante un "objeto de arte" que resulta de obligada adquisición tanto para melómanos como para lectores. En esta ocasión, Laurent Campellone acomete bajo el protectorado del Palazetto Bru Zane una recuperación de la infrecuente ópera de Saint-Säens Los bárbaros, una irresistible tragedia lírica que tiene su culmen en uno de los dúos líricos más conmovedores jamás escritos por el compositor galo.


FECHA DE PUBLICACIÓN
03/11/2014

INTÉRPRETES
Catherine Hunold, Floria
Julia Gertseva, Livia
Edgaras Montvidas, Marcomir
Jean Teitgen, Recitador, Scaurus
Choeur Lyrique et Orchestre Symphonique Saint-Étienne Loire
Laurent Campellone, dirección


CONTENIDO
Camille Saint-Saëns (1835-1921):

Los bárbaros
Tragedia lírica en tres actos y un prólogo
Libreto de Camille Saint-Saëns sobre un texto de Victorien Sardou y Pierre-Barthélemy Gheusi

Edición limitada a 3.000 copias

CD I

Acte premier

03 Dieux des Romains (Floria, Livie, Le Veilleur, Les Femmes) 4:00

04 Sœur de Minerve et de Mithra (Floria, Livie, Les Femmes) 2:27

05 Veilleur ! Cours à ton poste (Floria, Livie, Le Veilleur, Les Femmes, Les Barbares) 2:21

06 Fuyez ! (Floria, Livie, Le Veilleur, Scaurus, Les Femmes, Les Guerriers) 2:06

07 Euryale, je te le jure (Floria, Livie, Le Veilleur, Scaurus, Les Femmes, Les Guerriers, Les Barbares) 2:31

08 La mort, le sang, le feu (Floria, Hildibrath, Les Femmes, Les Barbares) 1:46

09 Guerriers, je vous livre ces femmes (Floria, Hildibrath, Marcomir, Les Femmes, Les Barbares) 1:51

10 Mon nom est Floria (Floria, Hildibrath, Marcomir, Les Femmes, Les Barbares) 4:20

Acte deuxième

11 Prélude 1:28

12 Tout dort dans la nuit lourde (Livie) 3:15

13 Calme-toi, noble sœur (Floria, Livie) 1:32

14 Vénus qui peut briser (Floria, Livie) 2:27

15 Un bruit de pas (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Femmes) 4:25

16 Trouvez le fugitif ! (Foria, Scaurus, Hildibrath, Les Femmes, Les Barbares) 2:15

17 Non ! Je te hais (Floria, Marcomir, Hildibrath, Scaurus, Les Femmes, Les Barbares) 3:33

18 Reste ! Rassure-toi (Floria, Marcomir) 1:52

19 Tout tremblait devant moi (Floria, Marcomir, Hildibrath, Les Barbares) 4:24

20 Écoute ! Tout se tait (Floria, Marcomir) 1:46

21 Que dirai-je ? (Floria, Marcomir) 4:01

22 Ah ! Vesta m’abandonne (Floria, Marcomir) 4:42

CD 2

Acte troisième

01 Prélude 2:17

02 Sonnez l’appel de vos cohortes (Hildibrath, Le Veilleur, Scaurus, Les Habitants, Les Barbares) 3:47

03 Les Germains ont franchi les remparts (Le Veilleur, Scaurus, Les Habitants) 2:59

04 Entrée des joueurs de flûte 1:22

05 Voici venir vers toi (Les Habitants) 1:02

06 Premier air de ballet 5:47

07 Deuxième air de ballet 2:55

08 Invocation et farandole, Les présages sont heureux (Le Grand Sacrificateur, Les Habitants) 3:39

09 C’est Floria ! (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales, Les Habitants) 4:06

10 Non ! C’est un blasphème ! (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales, Les Habitants) 3:05

11 Voici Marcomir, ton époux ! (Floria, Livie, Marcomir, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales,

Les Habitants) 2:07

12 Depuis longtemps, par chaque porte (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales,

Les Habitants) 2:17

13 Mais moi, je n’ai plus de patrie (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales, Les Habitants) 2:10

14 Ô noble époux qu’a trahi la fortune (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales,

Les Habitants) 3:38

15 Ce fer trouvé dans la blessure (Floria, Livie, Scaurus, Le Veilleur, Les Vestales, Les Habitants) 3:56

LIBRO

Marie-Gabrielle Soret, Saint-Saëns and opera
Étienne Jardin, The Roman theatre of Orange before ‘Les Barbares’
Charles Joly, An account of the première of ‘Les Barbares’
Sylvie Douche, ‘Les Barbares’: contemporary criticism
Marie-Gabrielle Soret, Power struggles

Libro: tapa dura, 128 págs

2 CD + LIBRO - DDD

RESEÑA (La Quinta de Mahler)

Llegaron los bárbaros

JUAN MANUEL VIANA

Óperas como Étienne Marcel (1879), Henri III (1883) y Ascanio (1890) ya habían confirmado con creces la querencia de Saint-Saëns por las tramas históricas cuando el prolífico músico parisino acometió, en torno al cambio de siglo, la composición de Les Barbares, cuyo nacimiento debe no poco al momento histórico que, en aquellas fechas, vivía Francia. La restauración del Teatro Antiguo de Orange, emprendida a lo largo de sucesivas etapas dentro del programa de rehabilitación alentado por el creador literario de Carmen, Prosper Merimée —que fue, como se sabe, además de notable escritor, Inspector general de Monumentos históricos de 1834 a 1860—, vivió su primer acontecimiento artístico de relieve con la reposición de Joseph (1807) de Méhul en el verano de 1869. Francia, que tras la guerra con la vecina Prusia sufrirá muy pronto la humillante amputación de una parte de su territorio, pretende hacer de Orange “un gran centro artístico donde se vendrá a celebrar el genio griego y romano”. Nimes y Arlés, con sus monumentales anfiteatros, Aviñón, Saint-Rémy y el puente del Gard están muy próximos a este estratégico enclave de la Provenza interior que el gobierno de Francia —autoproclamada “heredera de la civilización romana” frente a los invasores germanos— desea convertir en una especie de französische Bayreuth (como lo denominará en 1900 Ludwig Bräutigan); un lugar de peregrinación cultural, tanto para los vecinos de la región como para el potencial público extranjero, que permita recuperar el antiguo esplendor del ruinoso teatro construido por los romanos en el primer siglo de nuestra era. En 1897, el Teatro Antiguo de Orange acogía la Antígona de Sófocles acompañada de la música incidental compuesta cuatro años antes por Saint-Saëns. El 12 de agosto de 1900, Iphigénie en Tauride de Gluck, representada ante la imponente scaenae frons de Augusto, constituye un éxito que, en palabras de Étienne Jardin, “conviene a la vez a los partidarios del arte antiguo (que ven en la dramaturgia gluckista la herencia de la tragedia griega) y a los melómanos románticos”. Un éxito que explica el encargo al veterano compositor de una ópera específicamente concebida para Orange y sus estivales chorégies, nombre que desde 1899 sustituye a las celebraciones hasta entonces conocidas como Fêtes romaines.      Les Barbares, tragedia lírica en tres actos y un prólogo, va a permitir el encuentro del respetado músico con el prestigioso dramaturgo Victorien Sardou (autor del libreto basado en un argumento propuesto y versificado por Pierre-Barthélémy Gheusi), aunque la colaboración entre ellos no será nada fácil. Los tres autores comienzan a trabajar en la primavera de 1900 pero Sardou se retrasa en sus entregas y Saint-Saëns, cansado de esperar, parte para Argelia huyendo del frío invierno parisino, como tenía por costumbre, a finales de año. En marzo de 1901 la Comisión de Orange abandona la idea de estrenar la obra ante los abultadísimos costes de un proyecto que requiere desplazar hasta allí y alojar durante varios días a un total de 400 personas procedentes de la Ópera de París (operarios y artesanos de toda condición, cantantes, bailarines, coristas e instrumentistas). Finalmente, el 23 de octubre de 1901, Les Barbares se estrena en el Palais Garnier, lo que afecta a su confección definitiva pues Saint-Saëns añade un prólogo decisivo, además del ineludible ballet, y amplia el gran dúo del acto segundo.       La acción de Les Barbares se desarrolla un siglo antes de Cristo, cuando las tribus protogermánicas de cimbrios y teutones, procedentes del Báltico, invaden las tierras de la Galia. Las murallas, el templo de Vesta y el propio teatro romano de la asediada Orange, la antigua Arausio —fundada, en realidad, hacia el año 35 de nuestra era y cuyo teatro no se erigió hasta más de medio siglo después—, sirven de idealizado escenario para una sencilla intriga: la sacerdotisa Floria se ofrece como tributo al jefe bárbaro Marcomir a cambio de que éste, tras el saqueo de la villa, perdone la vida a sus habitantes. A su vez Livie jura vengar a su esposo, el cónsul Euryale, muerto en el asalto. Marcomir, conquistado por el encanto de Floria, le confiesa su amor, que es correspondido. La vestal partirá con él pero, durante el cortejo fúnebre de Euryale, Floria descubre que el asesino del cónsul fue Marcomir. También lo descubre Livie, que lo apuñala con el arma que mató a su esposo. Para Saint-Saëns la peripecia externa de la acción, evidentemente aparatosa, supone tan sólo un pretexto para la exposición de los conflictos internos de los principales protagonistas del drama: Floria, Marcomir y Livie. Al músico le interesan más —y nos congratulamos por ello— los sentimientos, emociones y desgarros internos de sus personajes (la pasión amorosa de los primeros o el juramento y el deseo de venganza de Livie) que los grandes movimientos de masas o las escenas guerreras que colorean el decorado del fresco histórico.  A estas alturas de su pródiga carrera, Saint-Saëns, cuya pasión por el arte lírico le acompañará toda la vida (su correspondencia y sus abundantes críticas y artículos de prensa dan fe de ello), es un maestro consumado de la carpintería teatral y Les Barbares lo ratifica. En 1887 escribía en el Ménestrel: “Creo que el drama se encamina hacia una síntesis de diferentes estilos, el canto, la declamación, la sinfonía, reunidos en un equilibrio que permita al creador el empleo de todos los recursos del arte […]. Éste es el equilibrio que busco, y que otros encontraran ciertamente. Por esto soy repudiado tanto por los wagnerianos, que desprecian el estilo melódico y el arte del canto, como por los reaccionarios, que se aferran a lo contrario y consideran la declamación y la sinfonía como accesorias”. Saint-Saëns, siempre claro, sobrio y conciso, necesita únicamente dos palabras (“La mort!”) o una exclamación (“Ha!”) para traducir la brutalidad de los bárbaros; sólo unos pocos compases para exponer la angustia de las vestales. En Les Barbares, sin apenas caídas de tensión ni convencionalismos pese a las debilidades del libreto, la inspiración del músico sortea con habilidad y eficacia todos los obstáculos. Hay lugar para la ternura (“Soeur de Minerve et de Mythra…”) y la delicadeza (“Tout dort dans la nuit lourde”) pero también para la urgencia dramática (el formidable Preludio del acto segundo). Para la experimentación (la presencia de un recitador en el inusitado prólogo) y el pintoresquismo provenzal (como en esa vertiginosa farandola, tan bizetiana, del acto tercero). Para mirar a Wagner (la nibelunga entrada de Hildibrath: “La mort, le sang, le feu, la hache!”; el empleo de unos pocos leitmotiven), recordar a Gounod (la elegancia melódica de algunos temas del ballet) y emular a Massenet (la magistral caracterización de los dos personajes femeninos: la virginal Floria y la inconsolable y vengadora Livie). Dos escenas, empero, dominan la partitura y son las que coronan los actos segundo y tercero: respectivamente, el dúo de amor de Marcomir y Floria y la marcha fúnebre final, que comprende la muerte de Marcomir a manos de Livie. Dos secuencias apasionadas y estremecedoras que pueden contarse, sin duda, entre lo más granado no solo del catálogo de su autor sino también de todo el repertorio operístico francés. Eco fiel de las versiones de concierto ofrecidas en el Teatro de la Ópera de Saint-Étienne en febrero del pasado año, la última entrega de la colección “Ópera francesa” de Ediciones Singulares en colaboración con el Palazzetto Bru Zane sólo puede concitar elogios. Catherine Hunold compone una conmovedora y ardiente Floria, de voz homogénea y cómodos agudos. El lituano Edgaras Montvidas, de excelente dicción, ofrece un Marcomir seductor y valeroso, de timbre robusto. Philippe Rouillon aporta toda la brutalidad exigida al bárbaro Hildibrath y al Gran Sacrificador. La nobleza y autoridad de Jean Teitgen (Recitador y Scaurus) redondean un reparto ejemplar sólo afeado por el excesivo vibrato de Julia Gertseva, Livie atormentada y convincente en lo dramático. Al frente de una orquesta y un coro excelentes, Laurent Campellone gobierna el conjunto con mano firme y atenta a las innumerables sutilezas instrumentales prodigadas por Saint-Saëns. Sinopsis, libreto, abundantes y desconocidas fotografías y cinco atractivos ensayos completan una edición excepcional que pone por fin al alcance del aficionado esta obra de enorme interés histórico y musical. Llegaron los bárbaros… y esta vez para quedarse.

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