buscar

Timpani | BALLET | INSTRUMENTOS | SIGLOS XX Y XXI | SINFONICA (1 CD)

Facebook Twitter

precio

17,95 €

Florent Schmitt
Le Petit Elfe Ferme-l’Œil; Introït, Récit et Congé


REF.: 1C1212
EAN 13: 3377891312121
Si realiza el pedido hoy, este producto estará listo para ser enviado el lunes 26/08/2019

Tras la primera grabación completa del Antoine et Cléopâtre de Schmitt, la Orchestre National de Lorraine y Timpani vuelven a la carga con otra entrega monográfica colmada de estrenos: el delicado y exuberante Introït, Récit et Congé para chelo y orquesta y el ballet inspirado en el relato homónimo de Andersen Le Petit Elfe Ferme-l’Œil, que Schmitt coloreó a partir de una versión para piano a cuatro manos con suntuosas partes para percusión y tecla. El campeón de la música francesa Jacques Mercier sirve ambas en bandeja con su habitual probidad sobre el atril.


FECHA DE PUBLICACIÓN
05/02/2014

INTÉRPRETES
Henri Demarquette, chelo
Aline Martin, mezzo-soprano
Orchestre National de Lorraine
Jacques Mercier, dirección


CONTENIDO
Florent Schmitt (1870-1958):

Le Petit Elfe Ferme-l’Œil [ballet]
1 –Prélude
2 –La Fête nationale des souris
3 –La Cigogne lasse
4 –Le Cheval de Ferme-l’Œil
5 –Le Mariage de la poupée Berthe
6 –La Ronde des lettres boiteuses
7 –La Promenade à travers le tableau
8 –Le Parapluie chinois

9 –Introït, Récit et Congé [para chelo y orquesta]

1 CD - DDD - 52'

RESEÑA (La Quinta de Mahler)

Tras la pista de Florent Schmitt

Juan Manuel Viana

En los últimos años, ensayos como La vie musicale sous Vichy (Complexe, 2001), Composer sous Vichy (Symétrie, 2009) y el reciente La musique à Paris sous l’Occupation (Fayard, 2013) o estudios más generales como La belle époque de la musique française (Fayard, 1999) y Les conflits de la musique française (Fayard, 2001) han contribuido a explicar el espeso manto de silencio que, durante décadas, ha rodeado a la figura —y, con muy pocas excepciones, a la obra— de Florent Schmitt (Blâmont, 1870-Neuilly-sur-Seine, 1958), sin duda uno de los más grandes compositores franceses de su generación. 

La adhesión del músico lorenés al Comité France-Allemagne en la década de 1930, su pertenencia durante la ocupación alemana a la sección musical del grupo Collaboration (donde también figuraron Max d’Ollone, Marcel Delannoy, Alfred Bachelet y Gustave Samazeuilh) o su participación en el célebre viaje a Viena organizado por la propaganda nazi a finales de 1941 con motivo de la celebración del 150 aniversario de la muerte de Mozart no han contribuido, ciertamente, a enaltecer su imagen. Tampoco, desde luego, que el 26 de noviembre de 1933, durante un concierto en la Sala Pleyel de la Sinfónica de París dirigida por Maurice Abravanel y con la soprano Madeleine Grey como solista, se levantara de su asiento para vociferar un “¡Viva Hitler!” tras la interpretación de la “Ballade von Cäsars Tod” de Der Silversee en presencia de un atemorizado Kurt Weill, recién exiliado en París tras su precipitada salida de la Alemania hitleriana —puede leerse el artículo de Paul Achard en la revista Comoedia, que relata lo sucedido, y la inmediata carta de Weill a Lotte Lenya en Kurt Weill. A life in pictures and documents (The Overlook Press, 2000).

Pero si el nazismo senil de Hamsun o el antisemitismo furibundo de Céline, por poner dos ejemplos literarios suficientemente conocidos, no rebajan un ápice la dimensión de Hambre (1890) o de Viaje al fin de la noche (1932), el mezquino comportamiento de Schmitt durante las décadas de 1930 y 1940 —cuando los frutos más granados de su talento pertenecían ya al pasado— no debería empequeñecer el tamaño de un legado tan variado y multiforme como fecundo, plasmado en 138 obras numeradas, que alcanzó sus mayores logros en un legado orquestal de opulencia casi berliozana, a gusto con su predilección por los temas exóticos y arcaizantes, en donde se conjugaron una deslumbrante sensualidad melódica, una fastuosa paleta tímbrica y una singular modernidad armónica y rítmica, alabada por Debussy, Dukas y Stravinsky, dedicatario (y admirador entusiasta) de La Tragédie de Salomé.  

Timpani, que contaba ya en su catálogo con tres monográficos schmittianos, continúa la labor de recuperación del prolífico músico con tres grabaciones, una de ellas novedad absoluta y, sin duda, una de las aportaciones más significativas a la discografía de este autor. Nos referimos a la primera grabación del prodigioso ballet Le petit elfe Ferme-l’Oeil. Como a su colega Ravel, el universo infantil inspiró a Schmitt algunas de sus más exquisitas creaciones. En 1912, mientras aquél terminaba de orquestar Ma Mère l’Oye, Schmitt escribía, en su forma primigenia de suite para piano a cuatro manos, Une semaine du petit elfe Ferme-l’Oeil, basada en el cuento de Andersen —grabado, de forma admirable, por Chistian Ivaldi y Jean-Claude Pennetier (Timpani, 2008). Una década más tarde, en 1923, mientras Ravel trabaja en L’enfant et les sortilèges, Schmitt orquesta, desarrolla y reelabora el material original de la pieza pianística bajo forma de ballet en ocho secciones, cuyo nombre alude al duende que cada noche aparece en el dormitorio de Hialmar, el niño protagonista, para velar sus sueños. 

Como en el libreto de Colette para la ópera raveliana, Hialmar contempla cómo desfilan por su alcoba los personajes más inesperados: asiste a la fiesta nacional de los ratones, presencia el baile del rey y la reina, escucha a la cigüeña cansada el relato de sus viajes y monta en un caballo mecánico hasta que un caballero negro —que le recrimina por hacer mal sus deberes— le derriba, pese a la ayuda de un soldadito de plomo cojo. Para secar sus lágrimas, Polichinela invita a Hialmar a su boda con la muñeca Berthe, anunciada por repiques de campanas y a la que sigue un cómico episodio con un gendarme que tira de las orejas al niño. Más tarde, las letras mal escritas de un encerado bailan de forma grotesca. Después, Hialmar penetra en un romántico paisaje pintado para encontrarse con su nodriza que le canta una nana: “A lo largo del día pienso en ti a menudo / También a la noche, mi querido niñito”. Finalmente, el paraguas chino del elfo servirá a Schmitt —que hasta entonces, como apunta Fleury en sus excelentes comentarios, hace gala de ese “estilo franco-ruso que combina el impresionismo de Debussy con la paleta sonora suntuosa y exótica de Rimsky-Korsakov y de Balakirev” y, añadimos nosotros, del Petruchka stravinskyano— para recrear una colorista fantasía oriental a imagen y semejanza de la raveliana Laideronette, impératrice des pagodes.

Jacques Mercier, que ya había restituido con espléndidos resultados la oscurecida policromía de Salammbô (Adès, 1993) y Antoine et Cléopâtre (Timpani, 2008), es en esta ocasión, y al frente de una Orquesta Nacional de Lorena irreprochable, el mismo entusiasta intérprete que entonces, ayudado por la mezzo Aline Martin en la preciosa canción de cuna. Completa el registro otra atractiva primicia: Introït, Récit et Congé, obra concertante de 1948 escrita por un anciano y aún vigorosísimo Schmitt para el gran violonchelista André Navarra, que Henri Demarquette demuestra dominar a la perfección.   

Poco y mal conocido, el legado pianístico de Florent Schmitt encierra más de un centenar de piezas agrupadas, por lo general, en suites que recorren, en número cercano a la treintena (desde los Trois Preludes de 1890 a la suite Enfants de 1941), toda su carrera. La espléndida antología que presenta Laurent Wagschal (publicada en 2005 por el sello Saphir y que en esta reedición de Timpani reproduce las notas, firmadas por el intérprete, que aparecían allí) reúne tres de estas series: Crépuscules (1901-1911), Ombres (1913-1917) y la ya citada Enfants, además de Et Pan, au fond des blés lunaires, s’accouda, emotiva contribución de Schmitt al Tombeau de Debussy erigido por La Revue Musicale en su nº de diciembre de 1920, en el que también colaboraron, entre otros, Dukas, Ravel, Roussel, Bartók y Stravinsky, y que sería orquestado en 1923 como primer movimiento del díptico Mirages (también grabado por Mercier para Timpani). De todo este magnífico legado, Ombres está considerada como la obra maestra de Schmitt y debería figurar, según Wagschal, “entre las cimas de la literatura pianística francesa al lado de las Images de Debussy o del Gaspard de la Nuit de Ravel, con el que Ombres comparte ciertos aspectos: duración comparable, misma forma de tríptico cuyas piezas, completamente independientes, se inspiran en poemas, y similar tratamiento orquestal de la escritura pianística. Puede hablarse aquí de verdaderos poemas sinfónicos para piano”. La dramática primera pieza, con ecos del conflicto bélico, se basa en un fragmento de los célebres Chants de Maldoror: “Oigo a lo lejos gritos prolongados del más punzante dolor”. A modo de interludio más ligero, Mauresque suministra algunas pinceladas orientalizantes. De parentesco igualmente debussysta, la transparente pieza final se inspira en unos versos de Whitman: Esta sombra, mi imagen que va y viene, buscando su vida”. 

Por último, el registro a cargo del grupo Calliope dirigido por Régine Théodoresco, y que cuenta con la colaboración de la pianista Marie-Cécile Milan (ya editado por Calliope en 2001 y hoy inencontrable), recupera en óptimas condiciones la obra coral de Schmitt para voces femeninas. Un conjunto muy representativo de la diversidad de su estro, que hermana lo serio con lo grotesco, la ironía con la ternura, lo popular con lo culto, la ortodoxia con los juegos onomatopéyicos, la poesía moderna —Cocteau, Paul Fort, Cécile Sauvage (madre de Messiaen), o el propio compositor bajo el seudónimo de Yks— con las antiguas leyendas medievales. A destacar los Six Choeurs, op. 81 (1930-1931), En bonnes voix, op. 91 (1938) y los Trois Trios, op. 99 (1941), obras sobresalientes en el catálogo de su autor y, también, en el canto coral de su tiempo. 

Así pues, una excelente oportunidad para seguir la pista a Florent Schmitt y a su obra múltiple y polifacética: si el disco coral, de interés, si se quiere, menos prioritario, podría quedar reservado a los especialistas en este repertorio, el formidable recital pianístico y, en especial, la brillantísima exhumación de Le petit elfe Ferme-l’Oeil deben recomendarse sin reservas a cualquier aficionado mínimamente interesado en la música francesa de las primeras décadas del siglo XX.

descuentos especiales

17,95 €

Timpani
Florent Schmitt
Le Petit Elfe Ferme-l’Œil; Introït, Récit et Congé

27,95 €

Bru Zane
Théodore Gouvy
Cantata, obras sinfónicas y música de cámara
45,90 €
43,61 €

17,95 €

Timpani
Florent Schmitt
Le Petit Elfe Ferme-l’Œil; Introït, Récit et Congé

27,95 €

Bru Zane
Théodore Gouvy
Cantata, obras sinfónicas y música de cámara

49,95 €

Timpani
Arthur Honegger
Integral de la música de cámara [4 CDs]
95,85 €
86,27 €

+ del mismo artista

27,95 €
Bru Zane
Théodore Gouvy
Cantata, obras sinfónicas y música de cámara

+ del mismo sello

17,95 €
Timpani
Jules Massenet
Mélodies
17,95 €
Timpani
Iannis Xenakis
Obra Orquestal Vol. IV
17,95 €
Timpani
Jean Huré
Sonata para violín y piano; Quinteto para piano y...
LA QUINTA DE MAHLER

Nuestro espacio

La Quinta de Mahler
Teléfonos:
91 8053899
91 8961480

El local de la calle Amnistía, 5 de Madrid está cerrado al público por finalización del contrato de arrendamiento. Reabriremos en una nueva ubicación física en Madrid lo antes posible.

Durante este tiempo, seguiremos atendiendo sus pedidos web y telefónicos.

Horario de atención telefónica:
Lunes a viernes
10:00-15:00

DESTACADO